domingo, 14 de agosto de 2022

Chroma 1.1

El sujeto en la pantalla sudaba a mares y tenía la respiración agitada. Su traje de combate lucía maltrecho y llevaba una venda médica en el costado derecho de la cara. A sus espaldas se escuchaban órdenes, gritos, disparos, alarmas de seguridad y un sinfín de ruidos caóticos. Era un contraste notorio con su interlocutor, quien estaba echado en su asiento, con los pies sobre el tablero y los dedos entrelazados sobre el estómago, escuchándolo aburrido y a punto de bostezar:

— ¡Los Grineer ya han tomado el ala este de la nave! ¡Al paso que van llegarán a las bodegas antes del final del día!

Chroma se lo quedó viendo sin decir nada, como si lo que le estuvieran diciendo fuera una remota insignificancia. Para él lo era en realidad, pero para el Corpus que lo había contactado era vital: si perdía el cargamento de gallods, titanio y fieldron que estaba transportando, no sólo perdería su cargo: lo enviarían a trabajar a las minas de Orb vallis durante los años necesarios para pagar semejante pérdida. Necesitaría varias vidas para ello.

Como no consiguiera respuesta por parte del Tenno, el hombre siguió hablando:

— ¡Necesito que al menos reduzcas sus fuerzas a la mitad! ¡Nosotros podremos con el resto!

—Puedo deshacerme del escuadrón completo — replicó el dragón por fin, con cierta apatía —, no es ese el asunto a tratar.

— ¡Sí, la paga, de acuerdo..! — se vio interrumpido cuando una explosión cercana causó un temblor e interferencia en la llamada. Luego prosiguió — ¡Doscientos mil créditos por la mitad del escuadrón!

El otro lo observó impertérrito un instante. Luego estiró su brazo hacia el panel principal, sobre el botón para terminar la comunicación. El Corpus se alarmó y lo detuvo, sacudiendo las manos:

— ¡Doscientos cincuenta mil! — el Warframe negó con la cabeza — ¡Doscientos setenta..!

—Buena suerte con eso— respondió Chroma, encogiéndose de hombros.

El sujeto golpeó con ambas manos sobre su tablero y exclamó:

— ¡¿Pero cuánto quieres?!

—Tú dime — replicó el joven con malicia— ¿Tan poco vale tu vida?

El capitán a cargo de la nave Corpus dio un respingo y se quedó en silencio un instante, pensándolo. Cerró con fuerza los ojos y su puño tembloroso. Tragó saliva y soltó:

—S- seiscientos mil...

—Y tres fieldron — añadió Chroma, levantando tres dedos.

— ¿Q- qué...?

El hombre se quedó frío, mientras el sudor le caía a chorros por el rostro pálido. El precio subía casi a un millón; él podía pagar de su bolsillo los créditos, pero los fieldron eran cuento aparte. Eso era propiedad de Corpus. Negó con la cabeza, a punto de desistir. Puso sobre la balanza ambas cosas: quedarse endeudado para siempre con su compañía al perder el cargamento, o tener que trabajar tal vez cinco meses completos gratis, con seiscientos mil créditos menos en su bolsillo. Su balance sería negativo dentro de los primeros dos meses, eso era seguro, pero con algunos tratos aquí y allá podría resistir, o eso quiso creer.

Levantó la mirada hacia la pantalla, maldiciendo al que tenía en frente: su indiferencia ante la catástrofe por la cual estaba pasando le producía dolor de estómago y de mandíbula, pues la tenía fuertemente apretada. Había intentado contactar a otros Tenno previamente para solicitar ayuda, pero éstos no le hicieron caso. Si Lotus no aprobaba el acuerdo, ellos no se entrometerían. Chroma era uno de los pocos que trabajaba libremente como mercenario, fuera que Lotus lo aprobara o no. Él tenía sus propias cuentas y negocios que tratar.

—Está bien— aceptó el sujeto por fin, derrotado —. Trato hecho.

— ¡Así me gusta! — exclamó Chroma, emocionado y poniéndose de pie—. Quiero los créditos ahora en mi cuenta; el fieldron me lo entregarás personalmente cuando termine el trabajo.

— ¡Pero tienes que llegar ahora mismo!

—No me grites— demandó el joven poniendo ambas manos en la cintura—. Resistan un poco, llegaré allá en cosa de una hora.

— ¡Sí, sí!

La transmisión terminó. El dragón se alejó de la computadora dirigiéndose a su arsenal, mientras ajustaba la armadura de tono mostaza sobre su cuerpo. No había nada mejor que tener una buena paga por realizar una de tus actividades favoritas, como machacar Grineer. Era tan bueno como cuando le pagaban por un par de horas de su compañía; el dinero y el sexo iban muy bien de la mano, pero aplastar a esos gusanos descerebrados tenía un gusto especial.

—Tomando curso hacia Venus proxima— anunció Jaed, su cephalon, mientras él se alistaba para trabajar.

Después de librarse del asalto Grineer a la nave de cargamento, estaría libre. Lotus no le había encargado nada para ese día, por lo que se pasaría a visitar a Garuda un rato, o eso era lo que tenía planeado en un principio.

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