De regreso en su nave y luego de haberse alejado del alcance del enemigo, Limbo se tomó cinco minutos para descansar de la misión: regresó sus armas al arsenal, se quitó el sombrero de copa y lo puso sobre el mesón junto a la computadora. Luego inspeccionó el balazo que le habían metido en el hombro; la bala no había entrado, pero sí le había dolido el impacto.
—Rameda— llamó, a lo que su cephalon apareció proyectada de manera holográfica— , envía un mensaje a Lotus; dile que ya tengo lo solicitado y que puede reunir a los otros cuando desee.
—Como diga, operador.
Ella desapareció e hizo como le ordenaron. Dentro de poco su línea se unió a la de los Tenno y quedó a la espera de que los otros se unieran. Volvió a ponerse su sombrero y fue a sentarse frente a la pantalla, en donde poco a poco los otros Warframe fueron apareciendo. Lotus aún no se unía.
— ¿Y cómo te fue? — preguntó Ember, adivinando buenas noticias.
—Conseguí copiar una gran cantidad de los datos del trabajo realizado por los Grineer; diría que de los últimos tres meses cuanto menos.
—Tardaste poco— felicitó Excalibur, quien también suponía lo mejor; era muy raro que Limbo fallara en las misiones que se le encomendaban, especialmente si no se trataba de usar tanta fuerza destructiva de por medio.
—Tratándose de algo que Lotus considere importante, sabes que hago lo posible para cumplir las expectativas en el menor tiempo posible — respondió el mago, agradeciendo con la cabeza—. Cuanto antes sepamos a qué nos enfrentamos, mejor.
Los demás le dieron la razón. Finalmente la mujer se les unió e iniciaron oficialmente la reunión.
—Limbo— dijo Lotus, después de agradecer a todos por estar listos y al Warframe por su trabajo — por favor, muéstranos la información que lograste robar.
El aludido asintió, se levantó y conectó su parazon a la terminal. Al principio el programa decodificador empezó a mostrar los datos encriptados de los Grineer, con sus símbolos siendo traducidos rápidamente, pero de pronto hubo una rara interferencia que duró varios segundos, hasta que la imagen de Lotus desapareció, justo cuando ella estaba preguntando que qué ocurría con la transferencia. Todos en sus pantallas veían el mismo problema. Limbo se extrañó especialmente, pues nunca había visto algo así en sus muchas veces robando información.
—Bueno, bueno— dijo el aparecido reemplazando la pantalla de la mujer, con tono fanfarrón —, si es Lotus con su jauría de perros Tenno haciendo de las suyas. ¿Creyeron que entrar a robar en mis instalaciones iba a ser tan fácil?
—Tyl Regor — gruñó Chroma.
Los otros estaban igual de confundidos y molestos de ver que el científico Grineer se las había arreglado de algún modo para filtrarse en la red de Lotus y acceder a las terminales de todos ellos. Limbo estaba helado; su mente trabajaba rápidamente pensando en qué había ocurrido para que esto estuviera sucediendo, y cuando llegó a la conclusión, se enfrió aún más: era su culpa.
— ¿Cómo rayos accediste a nuestro sistema? — quiso saber Rhino, furioso— ¿Y qué demonios hiciste con Lotus?
— ¿Yo? Nada— replicó el cyborg encogiéndose de hombros — ¿Cómo se supone que haga algo si estoy aquí en Urano y Lotus allá, donde sea que se esconde?
—Si estás aquí, habla— dijo Harrow, impasible— , eso es a lo que viniste ¿No es así?
— ¡Exactamente! Como ustedes no tienen la decencia de aparecer más que para causarnos molestias, me veo obligado a colar un virus en nuestra red para que, cuando a los señoritos Tenno se les ocurra venir a robarnos información, yo pueda meterme en su red y poder decir unas palabras. Qué irónico ¿No? — exclamó Regor, sacudiendo la cabeza —. En fin, ya que estamos; estoy trabajando en algo grande, importante y los resultados van cada vez mejor. Alad V ha intentado averiguar qué es desde hace semanas, pero solo consigue malgastar su tiempo y recursos. Ni él o ustedes van a averiguar de qué se trata hasta que esté listo y encima de sus cabezas — soltó de manera triunfante —. Pero no se pongan ansiosos; los preparativos están casi listos, todos ustedes se han movido demasiado tarde. Estos datos que creen que se han robado no son más que basura que utilicé en las terminales cercanas para que se llevaran mi virus a casa. Ahora estaremos en contacto tanto como deseen. O mejor dicho, como yo desee— añadió, apuntándose al pecho—, porque seré yo quien decida cuándo nos comunicaremos. Espero que tengan el sueño ligero, porque duermo poco y me va a gustar tenerlos al tanto de mis progresos. Ah, y por cierto — dijo, antes de marcharse —, denle las gracias a quien sea de ustedes que se infiltró en la base; ahora que mi virus está en sus redes, será más fácil robarles información, tal y como ustedes quisieron hacer con nosotros, ¡Jaja!
La comunicación se terminó antes de que cualquiera de los Warframe allí presentes alcanzara a decir o preguntar nada. Al principio hubo un breve silencio lleno de confusión y preocupación: habían intentado averiguar sobre el actual trabajo de Tyl Regor, pero el Grineer les dio vuelta los planes y ahora sus redes estaban en peligro. Deberían refinar todos los protocolos de seguridad otra vez. Cuando la sorpresa pasó, los Tenno comenzaron a discutir entre ellos por lo que había sucedido, haciéndose preguntas que no tenían respuesta, tachándose de ineptos por haber dejado que esto ocurriera —aunque hacía mucho nadie había logrado entrar en su red privada — y no haberlo previsto, entre otras cosas causadas por el enojo y la confusión.
Lotus logró unirse a la transmisión finalmente y los encontró discutiendo; ella solo había tenido su red interrumpida todo aquel tiempo, sin enterarse de nada, pues su densa red de seguridad había bloqueado todos los accesos que el virus de Regor intentó abrir sin resultado. Al menos no había logrado alcanzarla a ella, se dijo Limbo hundido en sus pensamientos, mudo y reprochándose una y otra vez todo lo sucedido. ¿Por qué no previó aquello? ¿Cómo no lo tuvo entre sus cálculos desde el principio? Si tan solo hubiera revisado el contenido de lo que había robado -o creído que había robado - solo su red personal se habría visto comprometida. Ahora toda la red de los Tenno peligraba.
Se llevó una mano a la frente tratando de mantenerse calmado y frío, aunque le resultaba difícil; ese Tyl Regor no sólo les había causado problemas a todos: lo había humillado jugando sus cartas en su contra, lo había engañado haciéndole creer que había obtenido algo de utilidad y reído de él frente a sus camaradas. Su mano se cerró en un puño sobre su frente, mientras soltaba furioso el nombre del Grineer. Una parte de él, sin embargo, no podía evitar reconocerle lo bien que había jugado contra sus enemigos, y en general no le importaba decir esto abiertamente, pero ahora mismo estaba demasiado molesto para poder decir nada amable a nadie...
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