viernes, 19 de agosto de 2022

Chroma 1.2

De regreso en su nave cuando hubo terminado el trabajo, Chroma se deshizo del Jat Kusar en su arsenal, con el arma cubierta en sangre en toda su hoja y cadena, dejando salpicaduras en el suelo, lo que le hizo gruñir levemente.

—Jaed— su cephalon hizo aparición al instante —, después encárgate de eso ¿quieres? Odio tener que limpiar sangre Grineer de la nave.

—Eh... tal vez no sea lo único que necesite limpiarse de sangre Grineer, operador — replicó éste.

El aludido dio un respingo y echó un vistazo a su armadura: ya no era de color mostaza sino roja, bañada en sangre del enemigo. Chroma soltó un bufido de fastidio y asintió, pero primero fue hasta su almacén. Una vez allí, abrió el paquete que un tembloroso Corpus le entregó en las manos al finalizar el trabajo.

"—Tres fieldron, como acordamos —" dijo el sujeto, tragando saliva ante la mirada horrorizada de sus subalternos. Cuando los de arriba se enteran, las cosas iban a ponerse muy feas para él.

"Los problemas de los otros no son asunto mío — sonrió el dragón para sí, guardando los artefactos —. A mí solo me pagan por trabajar."

Este desapego suyo por los "bandos" había obrado de maneras particulares en su círculo con los demás Tenno. Algunos lo aprobaban, pues no tener favoritismos era necesario para personas como ellos, con las responsabilidades que tenían. Pero otros veían esta falta de desinterés como una lealtad mal enfocada hacia la riqueza. No era novedad para nadie que Chroma tuviera una fijación un tanto peculiar por lo que fuera que le significara ganancias, sea que se tratara de bienes o favores. Él iba tras todo aquello que brillara.

Mientras estuvo ocupado limpiándose y reparando su traje acorazado, Jaed recibió un mensaje para su señor. No iba a gustarle tener que dárselo, pues arruinaba la agenda libre que el Warframe tenía para ese día.

—Lotus ha enviado información para usted — informó el cephalon, una vez su operador estuvo de regreso en la sala principal del orbitador —, ¿Desea que lo reproduzca?

—Solo resúmelo para ahorrar tiempo.

—Sí. Lotus lo necesita a usted, Garuda, Wukong y Limbo conectados a la red Tenno cuanto antes. Dice que hay un asunto en Deimos que deben tratar cuanto antes.

— ¿Qué tan "antes" es eso?

—...ahora.

El Warframe gruñó enfadado y fue de manera brusca hasta la computadora, se conectó a la red y en pocos segundos la imagen de Lotus y sus demás compañeros apareció. Apenas ella le hubo dado la bienvenida, él interrumpió:

— ¿Qué es?

La mujer no se sorprendió ante su actitud; era común que Chroma se mostrara algo irreverente cuando le cambiaban los planes, pero el trabajo era el trabajo.

—Los Entrati se comunicaron con nosotros — empezó a explicar ella—. Dicen que hay una erupción magmática extraña en las ruinas que tiene alterados a los necramech y a los infectados de Deimos por igual. Nos pidieron ir a revisar.

— ¿Una erupción? ¿Algo así como un simple volcán subterráneo teniendo actividad? —preguntó él irónicamente — ¿Qué tiene eso de importante?

—Chroma...— quiso interrumpir Limbo, pero el dragón prosiguió.

— ¿Qué no es eso un fenómeno natural? ¿Van a llamarnos también cuando empiece a llover?

—Entiendo que pienses que algo así carece de importancia — dijo Lotus sin alterarse —, pero si es lo suficientemente peligroso y extraño como para alterar a los necramech, que viven a la intemperie y ven toda clase de fenómenos naturales a diario, no puede tratarse de algo común, ¿No crees?

El más joven fue a responder, pero no se le ocurrió qué decir. Se cruzó de brazos, bufó resignado y se quedó callado. La reunión continuó entonces:

—Los he elegido a ustedes para ir a inspeccionar. Deimos es un lugar muy peligroso y lleno de actividad, así que cúbranse las espaldas y mantengan los ojos bien abiertos. Reporten todo lo que vean y encuentren allá abajo.

—No quiero sonar desagradable — dijo Garuda, llevándose una mano al rostro y mirando al matemático en la pantalla de al lado—, pero si es un sitio "tan peligroso" no sé si Limbo debería estar ahí, digo; sabes que te quiero mucho, querido, pero ¿no hay mucha violencia allí para ti?

—Mi parte del trabajo consiste sobre todo en estudiar y dialogar—respondió el aludido sin ofenderse.

— ¿Eh? ¿Dialogar?

—Todos ustedes son muy fuertes — dijo Lotus— pero necesito a alguien que sepa tratar correctamente con los Entrati.

Los otros tres se mostraron algo avergonzados de que les remarcaran su poco tacto. Lotus siguió hablando:

—Limbo también estará encargado de trazar el plan de acción una vez tengamos la información suficiente para proceder. Dejen que él se ocupe de esto y sigan sus indicaciones — los tres Warframes asintieron; no era novedad que Lotus encargara un pequeño equipo a un Tenno de cabeza metódica para ocuparse de ciertos trabajos mientras ella se encargaba de otros asuntos de mayor gravedad —. Partirán de inmediato; los Entrati estaban preocupados y dicen que esta situación lleva así ya tres días. No sabemos qué puede estar ocurriendo allí abajo.

domingo, 14 de agosto de 2022

Chroma 1.1

El sujeto en la pantalla sudaba a mares y tenía la respiración agitada. Su traje de combate lucía maltrecho y llevaba una venda médica en el costado derecho de la cara. A sus espaldas se escuchaban órdenes, gritos, disparos, alarmas de seguridad y un sinfín de ruidos caóticos. Era un contraste notorio con su interlocutor, quien estaba echado en su asiento, con los pies sobre el tablero y los dedos entrelazados sobre el estómago, escuchándolo aburrido y a punto de bostezar:

— ¡Los Grineer ya han tomado el ala este de la nave! ¡Al paso que van llegarán a las bodegas antes del final del día!

Chroma se lo quedó viendo sin decir nada, como si lo que le estuvieran diciendo fuera una remota insignificancia. Para él lo era en realidad, pero para el Corpus que lo había contactado era vital: si perdía el cargamento de gallods, titanio y fieldron que estaba transportando, no sólo perdería su cargo: lo enviarían a trabajar a las minas de Orb vallis durante los años necesarios para pagar semejante pérdida. Necesitaría varias vidas para ello.

Como no consiguiera respuesta por parte del Tenno, el hombre siguió hablando:

— ¡Necesito que al menos reduzcas sus fuerzas a la mitad! ¡Nosotros podremos con el resto!

—Puedo deshacerme del escuadrón completo — replicó el dragón por fin, con cierta apatía —, no es ese el asunto a tratar.

— ¡Sí, la paga, de acuerdo..! — se vio interrumpido cuando una explosión cercana causó un temblor e interferencia en la llamada. Luego prosiguió — ¡Doscientos mil créditos por la mitad del escuadrón!

El otro lo observó impertérrito un instante. Luego estiró su brazo hacia el panel principal, sobre el botón para terminar la comunicación. El Corpus se alarmó y lo detuvo, sacudiendo las manos:

— ¡Doscientos cincuenta mil! — el Warframe negó con la cabeza — ¡Doscientos setenta..!

—Buena suerte con eso— respondió Chroma, encogiéndose de hombros.

El sujeto golpeó con ambas manos sobre su tablero y exclamó:

— ¡¿Pero cuánto quieres?!

—Tú dime — replicó el joven con malicia— ¿Tan poco vale tu vida?

El capitán a cargo de la nave Corpus dio un respingo y se quedó en silencio un instante, pensándolo. Cerró con fuerza los ojos y su puño tembloroso. Tragó saliva y soltó:

—S- seiscientos mil...

—Y tres fieldron — añadió Chroma, levantando tres dedos.

— ¿Q- qué...?

El hombre se quedó frío, mientras el sudor le caía a chorros por el rostro pálido. El precio subía casi a un millón; él podía pagar de su bolsillo los créditos, pero los fieldron eran cuento aparte. Eso era propiedad de Corpus. Negó con la cabeza, a punto de desistir. Puso sobre la balanza ambas cosas: quedarse endeudado para siempre con su compañía al perder el cargamento, o tener que trabajar tal vez cinco meses completos gratis, con seiscientos mil créditos menos en su bolsillo. Su balance sería negativo dentro de los primeros dos meses, eso era seguro, pero con algunos tratos aquí y allá podría resistir, o eso quiso creer.

Levantó la mirada hacia la pantalla, maldiciendo al que tenía en frente: su indiferencia ante la catástrofe por la cual estaba pasando le producía dolor de estómago y de mandíbula, pues la tenía fuertemente apretada. Había intentado contactar a otros Tenno previamente para solicitar ayuda, pero éstos no le hicieron caso. Si Lotus no aprobaba el acuerdo, ellos no se entrometerían. Chroma era uno de los pocos que trabajaba libremente como mercenario, fuera que Lotus lo aprobara o no. Él tenía sus propias cuentas y negocios que tratar.

—Está bien— aceptó el sujeto por fin, derrotado —. Trato hecho.

— ¡Así me gusta! — exclamó Chroma, emocionado y poniéndose de pie—. Quiero los créditos ahora en mi cuenta; el fieldron me lo entregarás personalmente cuando termine el trabajo.

— ¡Pero tienes que llegar ahora mismo!

—No me grites— demandó el joven poniendo ambas manos en la cintura—. Resistan un poco, llegaré allá en cosa de una hora.

— ¡Sí, sí!

La transmisión terminó. El dragón se alejó de la computadora dirigiéndose a su arsenal, mientras ajustaba la armadura de tono mostaza sobre su cuerpo. No había nada mejor que tener una buena paga por realizar una de tus actividades favoritas, como machacar Grineer. Era tan bueno como cuando le pagaban por un par de horas de su compañía; el dinero y el sexo iban muy bien de la mano, pero aplastar a esos gusanos descerebrados tenía un gusto especial.

—Tomando curso hacia Venus proxima— anunció Jaed, su cephalon, mientras él se alistaba para trabajar.

Después de librarse del asalto Grineer a la nave de cargamento, estaría libre. Lotus no le había encargado nada para ese día, por lo que se pasaría a visitar a Garuda un rato, o eso era lo que tenía planeado en un principio.

Limbo 1.4

De regreso en su nave y luego de haberse alejado del alcance del enemigo, Limbo se tomó cinco minutos para descansar de la misión: regresó sus armas al arsenal, se quitó el sombrero de copa y lo puso sobre el mesón junto a la computadora.  Luego inspeccionó el balazo que le habían metido en el hombro; la bala no había entrado, pero sí le había dolido el impacto.

—Rameda— llamó, a lo que su cephalon apareció proyectada de manera holográfica— , envía un mensaje a Lotus; dile que ya tengo lo solicitado y que puede reunir a los otros cuando desee.

—Como diga, operador.

Ella desapareció e hizo como le ordenaron. Dentro de poco su línea se unió a la de los Tenno y quedó a la espera de que los otros se unieran. Volvió a ponerse su sombrero y fue a sentarse frente a la pantalla, en donde poco a poco los otros Warframe fueron apareciendo. Lotus aún no se unía.

— ¿Y cómo te fue? — preguntó Ember, adivinando buenas noticias.

—Conseguí copiar una gran cantidad de los datos del trabajo realizado por los Grineer; diría que de los últimos tres meses cuanto menos.

—Tardaste poco— felicitó Excalibur, quien también suponía lo mejor; era muy raro que Limbo fallara en las misiones que se le encomendaban, especialmente si no se trataba de usar tanta fuerza destructiva de por medio.

—Tratándose de algo que Lotus considere importante, sabes que hago lo posible para cumplir las expectativas en el menor tiempo posible — respondió el mago, agradeciendo con la cabeza—. Cuanto antes sepamos a qué nos enfrentamos, mejor.

Los demás le dieron la razón. Finalmente la mujer se les unió e iniciaron oficialmente la reunión.

—Limbo— dijo Lotus, después de agradecer a todos por estar listos y al Warframe por su trabajo — por favor, muéstranos la información que lograste robar.

El aludido asintió, se levantó y conectó su parazon a la terminal. Al principio el programa decodificador empezó a mostrar los datos encriptados de los Grineer, con sus símbolos siendo traducidos rápidamente, pero de pronto hubo una rara interferencia que duró varios segundos, hasta que la imagen de Lotus desapareció, justo cuando ella estaba preguntando que qué ocurría con la transferencia. Todos en sus pantallas veían el mismo problema. Limbo se extrañó especialmente, pues nunca había visto algo así en sus muchas veces robando información.

—Bueno, bueno— dijo el aparecido reemplazando la pantalla de la mujer, con tono fanfarrón —, si es Lotus con su jauría de perros Tenno haciendo de las suyas. ¿Creyeron que entrar a robar en mis instalaciones iba a ser tan fácil?

—Tyl Regor — gruñó Chroma. 

Los otros estaban igual de confundidos y molestos de ver que el científico Grineer se las había arreglado de algún modo para filtrarse en la red de Lotus y acceder a las terminales de todos ellos. Limbo estaba helado; su mente trabajaba rápidamente pensando en qué había ocurrido para que esto estuviera sucediendo, y cuando llegó a la conclusión, se enfrió aún más: era su culpa.

— ¿Cómo rayos accediste a nuestro sistema? — quiso saber Rhino, furioso— ¿Y qué demonios hiciste con Lotus?

— ¿Yo? Nada— replicó el cyborg encogiéndose de hombros — ¿Cómo se supone que haga algo si estoy aquí en Urano y Lotus allá, donde sea que se esconde?

—Si estás aquí, habla— dijo Harrow, impasible— , eso es a lo que viniste ¿No es así?

— ¡Exactamente! Como ustedes no tienen la decencia de aparecer más que para causarnos molestias, me veo obligado a colar un virus en nuestra red para que, cuando a los señoritos Tenno se les ocurra venir a robarnos información, yo pueda meterme en su red y poder decir unas palabras. Qué irónico ¿No? — exclamó Regor, sacudiendo la cabeza —. En fin, ya que estamos; estoy trabajando en algo grande, importante y los resultados van cada vez mejor. Alad V ha intentado averiguar qué es desde hace semanas, pero solo consigue malgastar su tiempo y recursos. Ni él o ustedes van a averiguar de qué se trata hasta que esté listo y encima de sus cabezas — soltó de manera triunfante —. Pero no se pongan ansiosos; los preparativos están casi listos, todos ustedes se han movido demasiado tarde. Estos datos que creen que se han robado no son más que basura que utilicé en las terminales cercanas para que se llevaran mi virus a casa. Ahora estaremos en contacto tanto como deseen. O mejor dicho, como yo desee— añadió, apuntándose al pecho—, porque seré yo quien decida cuándo nos comunicaremos. Espero que tengan el sueño ligero, porque duermo poco y me va a gustar tenerlos al tanto de mis progresos. Ah, y por cierto — dijo, antes de marcharse —, denle las gracias a quien sea de ustedes que se infiltró en la base; ahora que mi virus está en sus redes, será más fácil robarles información, tal y como ustedes quisieron hacer con nosotros, ¡Jaja!

La comunicación se terminó antes de que cualquiera de los Warframe allí presentes alcanzara a decir o preguntar nada. Al principio hubo un breve silencio lleno de confusión y preocupación: habían intentado averiguar sobre el actual trabajo de Tyl Regor, pero el Grineer les dio vuelta los planes y ahora sus redes estaban en peligro. Deberían refinar todos los protocolos de seguridad otra vez. Cuando la sorpresa pasó, los Tenno comenzaron a discutir entre ellos por lo que había sucedido, haciéndose preguntas que no tenían respuesta, tachándose de ineptos por haber dejado que esto ocurriera —aunque hacía mucho nadie había logrado entrar en su red privada — y no haberlo previsto, entre otras cosas causadas por el enojo y la confusión. 

Lotus logró unirse a la transmisión finalmente y los encontró discutiendo; ella solo había tenido su red interrumpida todo aquel tiempo, sin enterarse de nada, pues su densa red de seguridad había bloqueado todos los accesos que el virus de Regor intentó abrir sin resultado. Al menos no había logrado alcanzarla a ella, se dijo Limbo hundido en sus pensamientos, mudo y reprochándose una y otra vez todo lo sucedido. ¿Por qué no previó aquello? ¿Cómo no lo tuvo entre sus cálculos desde el principio? Si tan solo hubiera revisado el contenido de lo que había robado -o creído que había robado - solo su red personal se habría visto comprometida. Ahora toda la red de los Tenno peligraba.

Se llevó una mano a la frente tratando de mantenerse calmado y frío, aunque le resultaba difícil; ese Tyl Regor no sólo les había causado problemas a todos: lo había humillado jugando sus cartas en su contra, lo había engañado haciéndole creer que había obtenido algo de utilidad y reído de él frente a sus camaradas. Su mano se cerró en un puño sobre su frente, mientras soltaba furioso el nombre del Grineer. Una parte de él, sin embargo, no podía evitar reconocerle lo bien que había jugado contra sus enemigos, y en general no le importaba decir esto abiertamente, pero ahora mismo estaba demasiado molesto para poder decir nada amable a nadie...

jueves, 11 de agosto de 2022

Limbo 1.3

Urano era un planeta enteramente húmedo. El rugido del mar era casi ensordecedor, y apenas aplacado por el sonido de una lluvia que caía incesante sobre las aguas inquietas. Todo el cielo estaba gris, encapotado y con aspecto temible, mientras que las olas golpeaban furiosas las impenetrables paredes de acero de aquella instalación cercana a la base de Stephano.

La nave quedó suspendida en el aire a algunos metros sobre el suelo metálico, invisible e indetectable al ojo y a la mayoría de los sistemas de rastreo conocidos a la fecha. La dejó alejada de la entrada del recinto al cual había sido enviado, a solo unos minutos de carrera. Se acercó sin prisa y atento a todo alrededor; la precaución era una de sus máximas desde siempre. Divisó al primer soldado haciendo su ronda, con su Grakata en ambas manos, la cabeza yendo de derecha a izquierda y los ojos atentos.

"Las armas de los Grineer son tan ruidosas..." Pensó él con desazón. Tenían otras cosas en contra que, a su gusto personal, lo llevaban a usarlas en muy raras ocasiones. Prefería las de los Corpus.

Se aseguró de que no hubiera nadie más alrededor, tensó la cuerda y apuntó al brazo derecho, cuya mano estaba sobre el gatillo. La flecha dio certera y la Grakata cayó con un golpe metálico al piso, mientras el soldado soltaba un rugido de dolor y caía sobre sus rodillas, con su otra mano en el brazo herido. Limbo llegó de dos saltos sobre él, lo golpeó en la cabeza con el extremo del arma y el sujeto cayó noqueado al suelo mojado. El Warframe lo levantó con cierto esfuerzo y lo dejó fuera de la vista, volviendo a inspeccionar que no hubiese habido testigos: pudo haberlo atravesado de lado a lado con su Destreza o haber traspasado su cabeza de un flechazo, pero a Limbo no le gustaba matar. No es que tampoco tuviera un aprecio exagerado hacia la vida, como su caído compañero Oberon; simplemente prefería evitar matar si le era posible, incluso negociar siempre era una opción. Debido a esta postura suya, se había visto obligado a refinar en extremo su puntería para inmovilizar, noquear y desarmar a sus oponentes sin necesidad de quitarles la vida. Si no era factible o la situación lo requería, debía hacer uso de algo más de rudeza.

Se deshizo de igual manera de los dos siguientes guardias que encontró de camino hacia la entrada. Una vez allí, tomó control de una consola de seguridad y se conectó a la red con su parazon. La parte robótica de su cerebro se encargó de revisar los códigos necesarios para abrir la puerta principal, mientras su parazon iba desmantelando los engranajes numéricos de la seguridad. La red neuronal unida a los circuitos del aparato alteraron su fisionomía, dejándolo completamente traslúcido al finalizar el hackeo, pocos segundos después.

“Vamos allá” se dijo triunfante y desconectándose. La puerta se levantó con un chirrido y él ingresó ahora con algo más de prisa. Su sistema le mantendría invisible por espacio de poco más de un minuto, por lo que debía acercarse tanto como fuera posible a la sala de investigación. Esquivó con cuidado a los varios Grineer que encontró dispersos en el camino, todos ellos ocupados en distintas cosas: llevando carros cargados de material, transportando armas o equipo, mucho de éste para trabajo bajo el agua. Algunos estaban de guardia y otros, sin armadura y con un equipo más liviano, trabajaban en computadoras. Estos últimos eran los menos frecuentes.

Cuando su cuerpo empezó a ser visible nuevamente, se apresuró a ocultarse tras grandes cajas con cargamento y el representativo logo del imperio Grineer en el costado. Desgraciadamente no contaba con un mapa del área en la cual se encontraba y establecer comunicación con Lotus era muy arriesgado, así que debía avanzar a ciegas. Pero Limbo tenía muy buena intuición y avanzaba a paso seguro hacia donde presentía, podría acceder a la red de investigación de los Grineer con algo más de tranquilidad.

Después de esperar a un par de soldados que pasaron lentamente conversando por el pasillo de en frente, el mago se deslizó sigiloso al interior y encontró lo que buscaba: una gran terminal con montones de pantallas que procesaban datos, y dos Grineer sin armadura y equipo liviano trabajando frente a ellas.  Calculó rápidamente lo que debía hacer: solo contaba con pocos minutos antes de que algún otro guardia pasara haciendo su ronda y lo descubriera; él debía obtener suficientes datos para entonces y ver su escape. De un rápido movimiento cogió a uno de los Grineer por el brazo, sorprendiendolo. Alcanzó a soltar una exclamación en lo que Limbo lo arrojó contra el segundo, los los envío a la grieta antes de que tocaran el suelo, y a un chasquido de sus dedos, ambos quedaron inmovilizados cayendo al suelo. Todo se hizo con el mínimo de ruido y violencia.

—Si me disculpan, señores,— dijo el Warframe, feliz de su rápida jugada— tengo que llevarme cierta información de aquí. Prometo no dañar nada.

Ellos no podían oírle. Limbo abrió un puerto de entrada y se conectó. La red detectó la instrusión, pero su programa trabajó rápidamente para frenar el envío de la alarma al resto de las terminales. Siempre era igual, fue por eso que no se esperó que un programa de diferente manufactura detectara su ingreso al sistema y diera aviso en la red de Titania.

—Alguien intenta entrar a nuestra red— avisó uno de los Grineer asistente, viendo el aviso en la pantalla.

— ¿Alad V de nuevo? — preguntó el científico atrás con cierta sorna, sin dejar de trabajar— Ya sería la tercera vez esta semana.

—No, señor. El cache es de una fuente diferente.

El otro se volteó con extrañeza y se acercó a observar. Leyó los códigos y supo reconocer la fuente.

—Un Tenno — dijo con frialdad—. Lotus ha decidido meter sus narices también.

—Avisaré ahora a la central en Stephano...

—No. Déjalo — replicó su superior, confundiendo al más bajo—. Estaba esperando que esa medusa viscosa de Alad V lograra acceder a nuestra red primero, pero el muy incompetente se ha dejado sobrepasar por Lotus. Tanto mejor para nosotros — dejó salir con satisfacción.

Se apartó y regresó a su mesa de trabajo, riendo para sus adentros. Por su lado y terminando de copiar una gran cantidad de datos a su archivo local, Limbo se vio obligado a desconectarse en cuanto recibió un disparo en su hombro, cuya bala rebotó en una pantalla cercana, destruyéndola.

— ¡Intruso! — rugió la mujer Grineer, apuntándolo al pecho y soltando un segundo tiro.

El Warframe se movió a un lado eludiendo el disparo. Luego se llevó una mano al sombrero de copa, sin molestarse en eludir el resto de balas que ella y los demás soldados que llegaron en breve le soltaron; éstas simplemente no lo alcanzaban, lo que los confundió.

—Bueno, señores; me veo obligado a retirarme. Disculpen la instrusión — pidió amablemente, antes de lanzarse hacia adelante y pasar a través de todos ellos como un fantasma.

Los Grineer siguieron disparando inútilmente, mientras uno de ellos se apresuraba a tirar  la alarma. En breve, toda la instalación trataba en vano de detener al intruso, quien sin haber provocado ni una sola baja en el enemigo, logró llevarse la información que les serviría para empezar a trabajar. Lo que no imaginaban era que, gracias a la intervención de ese día, ahora Tyl Regor también tendría con qué mantenerse ocupado.

sábado, 6 de agosto de 2022

Limbo 1.2

Las ráfagas coloridas de asteroides, estrellas distantes y radiación estelar bañaban el interior del orbitador, cambiando a cada segundo en un vórtice enérgico a la vez que abrumador. Eso, sumado a la música de ritmo rápido y electrónico sonando por los parlantes, podía producir fácilmente la ilusión de una discoteca dentro de la nave, pero el Warframe sentado frente al navegador, acomodado en el asiento forrado de piel, estaba quieto y ya no seguía el ritmo, como hasta hace una hora.

Cruzado de brazos y hundido en sus pensamientos, repasaba la junta llevada a cabo hacía poco, pensando, calculando cuidadosamente lo que tendría que hacer cuando arribara al gigante de Urano, dentro de varias horas. Claro, aunque fuera con un plan siempre pasaban cosas sobre la marcha, imprevistos, situaciones fuera de su control y que no figuraban en sus ecuaciones iniciales, por lo que la improvisación nunca estaba demás. Lo más importante siempre era el resultado final.

—Es uno de los científicos Grineer que encabezan la lista de los más problemáticos a mediano y largo plazo — respondió Excalibur a la pregunta de Lotus. Ella asintió.

—Entiendo que su campo es el de la investigación y reparación de los genes de su raza— acotó Limbo, sin necesidad de hacer memoria. Eran pocos los Grineer que lograban méritos en el área científica y no en la militar, que era en lo que más resaltaba aquella especie sanguinaria.

— ¿Lo mismo que hacía el doctor Tengus? — preguntó Ember a un lado.

—No exactamente. Tengus se especializaba en la producción de nuevas cepas de guuerreros por medio de experimentaciones poco ortodoxas...pero efectivas.

La Warframe de fuego no entendió del todo la explicación, pero prefirió no poner en evidencia su ignorancia quedándose callada y asintiendo despacio. No fue la única.

—Tyl Regor, por otro lado— dijo la mujer— se dedica a estudiar la genética de su especie para intentar mitigar el daño que cientos de años de excesiva clonación han obrado sobre ellos. Como ustedes ya saben, los Grineer padecen ciertas deficiencias que han deteriorado a su raza a lo largo del tiempo.

— ¡Sí, y son cada vez más feos! — soltó Nezha con tono de burla, logrando que varios de ellos rieran un poco ante la acotación.

—Ellos ya no son ni la sombra de lo que  solían ser — dijo Harrow con una honda inspiración y pronunciándose por primera vez. Los demás dejaron de reír al instante y se volvieron a verlo con cierta gravedad.

Lo cierto era que muy pocos de ellos aún conservaban recuerdos del pasado como para poder dimensionar completamente aquellas palabras. Una muerte tras otra, una reconstrucción tras otra, les había llevado a perder no solo gran parte de sus memorias del pasado y del esplendor de sus yo originarios; también les había pasado la cuenta en cuanto a sus fortalezas y habilidades. Entre más veces habían caído, menos recuerdos del pasado conservaban. Harrow estaba entre los pocos que todavía guardaba suficientes memorias para comparar a los Grineer originarios con los que se fabricaban cual mercancía barata en sus laboratorios.

"Al final de cuentas, no somos tan distintos de ellos" pensó Limbo con cierto pesar en la soledad de su nave.

— ¿Por qué estamos hablando de este sujeto? — inquirió el dragón con cierto fastidio. El joven estaba entre los que más detestaba a los Grineer, así que cada minuto que debía darles de su tiempo, si no era aplastándolos, para él era tiempo perdido.

—Loki interceptó un extraño mensaje mientras se encontraba infiltrado en la red de los Corpus— explicó Lotus, causando extrañeza en todos. ¿Qué tenían que ver ellos ahora? — Al parecer Alad V ha enviado algunos equipos de espionaje para ingresar en las plantas de producción Grineer de Urano, específicamente las que están bajo control de Regor. Quiere saber lo que se está haciendo allí a cualquier costo, lo que le ha reportado muchas bajas; prácticamente perder a cada equipo que ha puesto los pies allí. No ha logrado obtener lo que busca.

— ¿Y qué es exactamente lo que busca? — preguntó Octavia muy confundida.

—Es lo que vamos a averiguar — respondió la mujer seriamente— . Que Alad V quiera el trabajo de un científico Grineer no puede suponer nada bueno.

Todos sabían lo mucho que el cabecilla Corpus detestaba a sus contrapartes militares y lo muy a menos que los veía. Nunca perdía oportunidad de hablar mal de ellos, a pesar de que su cargo supuestamente era el de mantener buenas relaciones con los Grineer. Además, lo que fuera que ese Tyl Regor estaba haciendo, tenía que ser algo particularmente bueno e importante como para que uno de los jefes de Corpus quisiera poner sus manos sobre ello.

— ¿Cómo vamos a proceder entonces? — preguntó Rhino, listo para empezar a trabajar.

Lo primero era tener más información. Naturalmente, no se podía ingresar como si nada a una base Grineer, golpear la puerta y solicitar dicha información. Era necesario obtenerla y solo podía hacerse de dos maneras: a la fuerza, o con muchísimo cuidado. Como Lotus no deseaba poner sobre aviso a ninguna de las partes involucradas, el primer método quedaba descartado.

— ¿Usará el Paris? — preguntó Rameda observando a su amo, quien se dirigió al arsenal y tomó de entre su colección de armas el arco.

—Necesito pasar desapercibido en lo posible; llevar la Astilla llamaría demasiado la atención —replicó él serenamente, dejando a un lado el arco y apartándose un poco. Bajó una pequeña palanca a su derecha y el exhibidor en frente se cerró, se guardó sobre sí mismo y un segundo lo reemplazó. Al abrirse, armamento de tamaño más pequeño se mostró ante él. Limbo paseó la mirada, eligió las pequeñas kunais con listones, las probó en ambas manos y decidió que llevaría esas. Luego se dispuso a hacer lo mismo con su última arma.

En general y para misiones de infiltración o espionaje, sus compañeros Loki, Ivara o Ash eran enviados a hacerse cargo, pero el primero ya se encontraba ocupado en un nodo filtrando información, y de los otros dos todavía no podían completar sus reparaciones, por lo que se encontraban inactivos. No es que para él fuera difícil robar información -o cualquier otra cosa en realidad -. Si bien su especialidad era colarse en las instalaciones Corpus y burlar sus sistemas de seguridad láser, Limbo podía vanagloriarse de estar a la altura de sus compañeros más hábiles en cuanto a la infiltración se refería. Tenía métodos para eso, y uno de ellos consistía en hacerle un pequeño ajuste a su parazon antes de embarcarse en su próxima tarea.