sábado, 6 de agosto de 2022

Limbo 1.2

Las ráfagas coloridas de asteroides, estrellas distantes y radiación estelar bañaban el interior del orbitador, cambiando a cada segundo en un vórtice enérgico a la vez que abrumador. Eso, sumado a la música de ritmo rápido y electrónico sonando por los parlantes, podía producir fácilmente la ilusión de una discoteca dentro de la nave, pero el Warframe sentado frente al navegador, acomodado en el asiento forrado de piel, estaba quieto y ya no seguía el ritmo, como hasta hace una hora.

Cruzado de brazos y hundido en sus pensamientos, repasaba la junta llevada a cabo hacía poco, pensando, calculando cuidadosamente lo que tendría que hacer cuando arribara al gigante de Urano, dentro de varias horas. Claro, aunque fuera con un plan siempre pasaban cosas sobre la marcha, imprevistos, situaciones fuera de su control y que no figuraban en sus ecuaciones iniciales, por lo que la improvisación nunca estaba demás. Lo más importante siempre era el resultado final.

—Es uno de los científicos Grineer que encabezan la lista de los más problemáticos a mediano y largo plazo — respondió Excalibur a la pregunta de Lotus. Ella asintió.

—Entiendo que su campo es el de la investigación y reparación de los genes de su raza— acotó Limbo, sin necesidad de hacer memoria. Eran pocos los Grineer que lograban méritos en el área científica y no en la militar, que era en lo que más resaltaba aquella especie sanguinaria.

— ¿Lo mismo que hacía el doctor Tengus? — preguntó Ember a un lado.

—No exactamente. Tengus se especializaba en la producción de nuevas cepas de guuerreros por medio de experimentaciones poco ortodoxas...pero efectivas.

La Warframe de fuego no entendió del todo la explicación, pero prefirió no poner en evidencia su ignorancia quedándose callada y asintiendo despacio. No fue la única.

—Tyl Regor, por otro lado— dijo la mujer— se dedica a estudiar la genética de su especie para intentar mitigar el daño que cientos de años de excesiva clonación han obrado sobre ellos. Como ustedes ya saben, los Grineer padecen ciertas deficiencias que han deteriorado a su raza a lo largo del tiempo.

— ¡Sí, y son cada vez más feos! — soltó Nezha con tono de burla, logrando que varios de ellos rieran un poco ante la acotación.

—Ellos ya no son ni la sombra de lo que  solían ser — dijo Harrow con una honda inspiración y pronunciándose por primera vez. Los demás dejaron de reír al instante y se volvieron a verlo con cierta gravedad.

Lo cierto era que muy pocos de ellos aún conservaban recuerdos del pasado como para poder dimensionar completamente aquellas palabras. Una muerte tras otra, una reconstrucción tras otra, les había llevado a perder no solo gran parte de sus memorias del pasado y del esplendor de sus yo originarios; también les había pasado la cuenta en cuanto a sus fortalezas y habilidades. Entre más veces habían caído, menos recuerdos del pasado conservaban. Harrow estaba entre los pocos que todavía guardaba suficientes memorias para comparar a los Grineer originarios con los que se fabricaban cual mercancía barata en sus laboratorios.

"Al final de cuentas, no somos tan distintos de ellos" pensó Limbo con cierto pesar en la soledad de su nave.

— ¿Por qué estamos hablando de este sujeto? — inquirió el dragón con cierto fastidio. El joven estaba entre los que más detestaba a los Grineer, así que cada minuto que debía darles de su tiempo, si no era aplastándolos, para él era tiempo perdido.

—Loki interceptó un extraño mensaje mientras se encontraba infiltrado en la red de los Corpus— explicó Lotus, causando extrañeza en todos. ¿Qué tenían que ver ellos ahora? — Al parecer Alad V ha enviado algunos equipos de espionaje para ingresar en las plantas de producción Grineer de Urano, específicamente las que están bajo control de Regor. Quiere saber lo que se está haciendo allí a cualquier costo, lo que le ha reportado muchas bajas; prácticamente perder a cada equipo que ha puesto los pies allí. No ha logrado obtener lo que busca.

— ¿Y qué es exactamente lo que busca? — preguntó Octavia muy confundida.

—Es lo que vamos a averiguar — respondió la mujer seriamente— . Que Alad V quiera el trabajo de un científico Grineer no puede suponer nada bueno.

Todos sabían lo mucho que el cabecilla Corpus detestaba a sus contrapartes militares y lo muy a menos que los veía. Nunca perdía oportunidad de hablar mal de ellos, a pesar de que su cargo supuestamente era el de mantener buenas relaciones con los Grineer. Además, lo que fuera que ese Tyl Regor estaba haciendo, tenía que ser algo particularmente bueno e importante como para que uno de los jefes de Corpus quisiera poner sus manos sobre ello.

— ¿Cómo vamos a proceder entonces? — preguntó Rhino, listo para empezar a trabajar.

Lo primero era tener más información. Naturalmente, no se podía ingresar como si nada a una base Grineer, golpear la puerta y solicitar dicha información. Era necesario obtenerla y solo podía hacerse de dos maneras: a la fuerza, o con muchísimo cuidado. Como Lotus no deseaba poner sobre aviso a ninguna de las partes involucradas, el primer método quedaba descartado.

— ¿Usará el Paris? — preguntó Rameda observando a su amo, quien se dirigió al arsenal y tomó de entre su colección de armas el arco.

—Necesito pasar desapercibido en lo posible; llevar la Astilla llamaría demasiado la atención —replicó él serenamente, dejando a un lado el arco y apartándose un poco. Bajó una pequeña palanca a su derecha y el exhibidor en frente se cerró, se guardó sobre sí mismo y un segundo lo reemplazó. Al abrirse, armamento de tamaño más pequeño se mostró ante él. Limbo paseó la mirada, eligió las pequeñas kunais con listones, las probó en ambas manos y decidió que llevaría esas. Luego se dispuso a hacer lo mismo con su última arma.

En general y para misiones de infiltración o espionaje, sus compañeros Loki, Ivara o Ash eran enviados a hacerse cargo, pero el primero ya se encontraba ocupado en un nodo filtrando información, y de los otros dos todavía no podían completar sus reparaciones, por lo que se encontraban inactivos. No es que para él fuera difícil robar información -o cualquier otra cosa en realidad -. Si bien su especialidad era colarse en las instalaciones Corpus y burlar sus sistemas de seguridad láser, Limbo podía vanagloriarse de estar a la altura de sus compañeros más hábiles en cuanto a la infiltración se refería. Tenía métodos para eso, y uno de ellos consistía en hacerle un pequeño ajuste a su parazon antes de embarcarse en su próxima tarea.

miércoles, 3 de agosto de 2022

Limbo. 1.1

Una canción de autores desaparecidos hace siglos sonaba en el reproductor del orbitador, mientras el dueño del lugar meneaba la cabeza silenciosamente siguiente el ritmo, a la par que limpiaba minuciosamente el mesón. No dejó de frotar con el paño hasta que la superficie quedó suave y reluciente, reflejando como espejo el techo iluminado y al Warframe negro con rosado vibrante que, después de apreciar el trabajo, sonrió para sí mismo y miró alrededor.

La nave estaba lista, con sus suelos lustrosos, superficies brillantes y muebles encerados reflejando las luces. Había reorganizado un poco y cambiado ciertas decoraciones por unas nuevas que había adquirido a los mercantes de Cetus. Le agradaba el cambio. Solo faltaba ir a dar un paseo al almacén, el sitio que le tomaba más tiempo ordenar, pero no le importaba. Le gustaba mantenerse ocupado; para alguien como él, estarse ocupado era necesario.

Se oyó el leve sonido que anunciaba la presencia de su cephalon y la imagen holográfica de triángulos celestes se dibujó en un panel cercano.

—Tiene una transmisión entrante de Lotus, operador— anunció ella con su tono pausado.

—Gracias, Rameda— respondió el Tenno, dejando lo que estaba haciendo para levantarse y caminar hasta el tablero principal, al lado de su navegador. Se aseguró de no traer alguna mancha o mota de polvo encima antes abrir la mensajería y pulsar en la llamada. La imagen de la mujer apareció en la ventana y él saludó, a la par que ponía una mano tras su espalda: — Buenas tardes, señora Lotus. ¿En qué puedo serle de utilidad hoy?

—He organizado una reunión contigo y tus compañeros, Limbo; hay un asunto de seguridad que necesito tratar con ustedes.

—De inmediato.

El Warframe terminó la comunicación y al instante su cephalon inició la conexión a la red principal privada de los Tenno. La pantalla holográfica se expandió a su alrededor, permitiendo observar en paneles de mediano tamaño a los miembros que ya estaban a la espera; Rhino y Excalibur ocupaban el mismo panel pues viajaban en el mismo orbitador. El primero saludó en silencio con la cabeza y el segundo con un gesto leve de su mano. También se encontraban presentes Chroma, el silencioso Harrow y su amiga de siempre:

— ¡Hola, Limbo! — Saludó Octavia con su energía habitual, sus colores alocados y sacudiendo ambas manos frente a su pantalla— ¿Cómo estás? ¿Qué has estado haciendo?

Antes de que el aludido pudiera replicar, un bufido severo le interrumpió:

—No estamos reunidos para hacer vida social, Octavia —refunfuñó Rhino cruzándose de brazos: detestaba que las situaciones importantes se vieran interrumpidas por pequeñeces como aquella. Se tomaba todo demasiado en serio.

—Ugh, olvidé quién estaba conectado para no intentar ser amigable —respondió ella, llevando las manos a la cintura y moviendo la cabeza en gesto de burla. Esto irritó un poco al otro, pero la palmadita de su compañero en su brazo lo hizo abstenerse de contestar.

—No pasa nada, Rhino; los demás todavía no están aquí —soltó el Excalibur plateado y azul.

—Pues ya debieron...

No hubo terminado de decir eso cuando un nuevo panel se abrió, permitiendo ver la imagen de Ember. Rhino miró al techo, resignandose.

— ¡Hola, chicos! ¡Qué bueno verlos! —exclamó la recién llegada, con energía y su puño levantado —Ha pasado un montón de tiempo que no nos juntamos. ¡Hey, niño bonito! —soltó, mirando al dragón de armadura de tono mostaza y luces blancas — ¡Creí que íbamos a ir a Deimos a cazar bichos pegajosos!

—Yo si fuí —respondió el aludido, encogiéndose de hombros— . Fuiste tú la que se olvidó por ir a cazar Grineer en las planicies.

— ¿Eh? ¿Cómo? ¿No dijimos hace cuatro días...?

—Fue hace seis, Ember.

— ¡Siempre te distraes con todo! — rió Octavia; si había alguien que nunca se estaba quieta haciendo demasiadas cosas y olvidándose de todo, era la Warframe de fuego.

Limbo, Excalibur y Octavia rieron ante la expresión avergonzada que hizo la aludida, mientras los otros dos seguían esperando en un silencio marcial. Por fin el último miembro apareció en su respectiva pantalla y no tardó en unirse a la cháchara, solo logrando irritar más al Warframe macizo.

— ¿Cuál es el chiste? Yo tambien me quiero reír — soltó Nezha, mirando a todos los presentes.

Nadie alcanzó a contarle nada, pues Lotus se hizo presente en la pantalla principal y todos guardaron riguroso silencio. Ella sonrió levemente al ver que sus elegidos estaban reunidos y aparentemente estando en comunión: había ocasiones en las que, al unirse a la transmisión, solo encontraba frío o disputas.

—Gracias por reunirse todos tan pronto. Los he escogido a ustedes para ayudarme a sobrellevar nuestra próxima tarea.

Los Tenno asintieron en silencio. Acababan de ser designados como un equipo, por lo que tendrían que verse las caras a menudo, para el pesar de Rhino.

—No tiene que agradecernos, Lotus — dijo Limbo amablemente, con ambas manos atrás —; ayudarle a mantener el equilibrio en este sistema es lo que nos gusta hacer.

— ¡Para eso estamos aquí! —exclamó el joven Nezha con entusiasmo, al que Ember y Octavia respondieron de igual modo.

La mujer del casco asintió con una leve sonrisa y continuó:

— ¿Qué saben de Tyl Regor?