Una canción de autores desaparecidos hace siglos sonaba en el reproductor del orbitador, mientras el dueño del lugar meneaba la cabeza silenciosamente siguiente el ritmo, a la par que limpiaba minuciosamente el mesón. No dejó de frotar con el paño hasta que la superficie quedó suave y reluciente, reflejando como espejo el techo iluminado y al Warframe negro con rosado vibrante que, después de apreciar el trabajo, sonrió para sí mismo y miró alrededor.
La nave estaba lista, con sus suelos lustrosos, superficies brillantes y muebles encerados reflejando las luces. Había reorganizado un poco y cambiado ciertas decoraciones por unas nuevas que había adquirido a los mercantes de Cetus. Le agradaba el cambio. Solo faltaba ir a dar un paseo al almacén, el sitio que le tomaba más tiempo ordenar, pero no le importaba. Le gustaba mantenerse ocupado; para alguien como él, estarse ocupado era necesario.
Se oyó el leve sonido que anunciaba la presencia de su cephalon y la imagen holográfica de triángulos celestes se dibujó en un panel cercano.
—Tiene una transmisión entrante de Lotus, operador— anunció ella con su tono pausado.
—Gracias, Rameda— respondió el Tenno, dejando lo que estaba haciendo para levantarse y caminar hasta el tablero principal, al lado de su navegador. Se aseguró de no traer alguna mancha o mota de polvo encima antes abrir la mensajería y pulsar en la llamada. La imagen de la mujer apareció en la ventana y él saludó, a la par que ponía una mano tras su espalda: — Buenas tardes, señora Lotus. ¿En qué puedo serle de utilidad hoy?
—He organizado una reunión contigo y tus compañeros, Limbo; hay un asunto de seguridad que necesito tratar con ustedes.
—De inmediato.
El Warframe terminó la comunicación y al instante su cephalon inició la conexión a la red principal privada de los Tenno. La pantalla holográfica se expandió a su alrededor, permitiendo observar en paneles de mediano tamaño a los miembros que ya estaban a la espera; Rhino y Excalibur ocupaban el mismo panel pues viajaban en el mismo orbitador. El primero saludó en silencio con la cabeza y el segundo con un gesto leve de su mano. También se encontraban presentes Chroma, el silencioso Harrow y su amiga de siempre:
— ¡Hola, Limbo! — Saludó Octavia con su energía habitual, sus colores alocados y sacudiendo ambas manos frente a su pantalla— ¿Cómo estás? ¿Qué has estado haciendo?
Antes de que el aludido pudiera replicar, un bufido severo le interrumpió:
—No estamos reunidos para hacer vida social, Octavia —refunfuñó Rhino cruzándose de brazos: detestaba que las situaciones importantes se vieran interrumpidas por pequeñeces como aquella. Se tomaba todo demasiado en serio.
—Ugh, olvidé quién estaba conectado para no intentar ser amigable —respondió ella, llevando las manos a la cintura y moviendo la cabeza en gesto de burla. Esto irritó un poco al otro, pero la palmadita de su compañero en su brazo lo hizo abstenerse de contestar.
—No pasa nada, Rhino; los demás todavía no están aquí —soltó el Excalibur plateado y azul.
—Pues ya debieron...
No hubo terminado de decir eso cuando un nuevo panel se abrió, permitiendo ver la imagen de Ember. Rhino miró al techo, resignandose.
— ¡Hola, chicos! ¡Qué bueno verlos! —exclamó la recién llegada, con energía y su puño levantado —Ha pasado un montón de tiempo que no nos juntamos. ¡Hey, niño bonito! —soltó, mirando al dragón de armadura de tono mostaza y luces blancas — ¡Creí que íbamos a ir a Deimos a cazar bichos pegajosos!
—Yo si fuí —respondió el aludido, encogiéndose de hombros— . Fuiste tú la que se olvidó por ir a cazar Grineer en las planicies.
— ¿Eh? ¿Cómo? ¿No dijimos hace cuatro días...?
—Fue hace seis, Ember.
— ¡Siempre te distraes con todo! — rió Octavia; si había alguien que nunca se estaba quieta haciendo demasiadas cosas y olvidándose de todo, era la Warframe de fuego.
Limbo, Excalibur y Octavia rieron ante la expresión avergonzada que hizo la aludida, mientras los otros dos seguían esperando en un silencio marcial. Por fin el último miembro apareció en su respectiva pantalla y no tardó en unirse a la cháchara, solo logrando irritar más al Warframe macizo.
— ¿Cuál es el chiste? Yo tambien me quiero reír — soltó Nezha, mirando a todos los presentes.
Nadie alcanzó a contarle nada, pues Lotus se hizo presente en la pantalla principal y todos guardaron riguroso silencio. Ella sonrió levemente al ver que sus elegidos estaban reunidos y aparentemente estando en comunión: había ocasiones en las que, al unirse a la transmisión, solo encontraba frío o disputas.
—Gracias por reunirse todos tan pronto. Los he escogido a ustedes para ayudarme a sobrellevar nuestra próxima tarea.
Los Tenno asintieron en silencio. Acababan de ser designados como un equipo, por lo que tendrían que verse las caras a menudo, para el pesar de Rhino.
—No tiene que agradecernos, Lotus — dijo Limbo amablemente, con ambas manos atrás —; ayudarle a mantener el equilibrio en este sistema es lo que nos gusta hacer.
— ¡Para eso estamos aquí! —exclamó el joven Nezha con entusiasmo, al que Ember y Octavia respondieron de igual modo.
La mujer del casco asintió con una leve sonrisa y continuó:
— ¿Qué saben de Tyl Regor?
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